Relojes

4 Ene

RelojesPues todo empezó a ir mal cuando instalaron relojes en las plazas de los pueblos. Se impusieron leyes para estructurar los horarios. El tiempo empezó a medirnos a nosotros. Luego la tecnología empeoró el asunto, hasta llegar a una sociedad de gente que se enoja cuando las cosas no van a la velocidad del ratón.

Cita de Carl Honoré

En el trasfondo de esta frase Carl Honoré, representando la filosofía slow, nos invita a replantearnos la gestión de nuestro tiempo, tratando de dedicar a cada tarea el tiempo que creemos que merece, cultura interesante para los que trabajamos en un país donde parece que ocho horas nunca son suficientes. No obstante, el enfoque que se le da al reloj en la cultura china es otro: es considerado el símbolo que representa la antítesis de la longevidad y, ya vimos al referirnos a la aspiración del éxito y la prosperidad que esta aspiración está directamente relacionada con la longevidad.

Sin embargo, hemos de pensar que la existencia de relojes nos recuerda “la cantidad de cosas que tenemos que hacer y el poco tiempo del que disponemos”. Por esta razón, no son recomendables en lugares donde nos visitan los clientes, siempre y cuando no nos interese que tengan prisa por marcharse.

Texto extraído del libro Feng Shui en la empresa de Maru Canales

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Una respuesta to “Relojes”

  1. cdominguez ( César ) 4 enero 2009 a 4:43 PM #

    Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño
    infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan
    solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure
    porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan
    solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás
    contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te
    regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo
    pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un
    bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de
    darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga
    siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las
    vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico.
    Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al
    suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca
    mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los
    demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para
    el cumpleaños del reloj.

    Julio Cortazar

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